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Testimonio

La práctica como portal de diálogo y misterio II

1 de enero de 2015


Me inicié en el mundo de la danza prácticamente antes de tener uso de razón. Desde muy pequeña siempre supe que quería bailar; como tenía mucha elasticidad parecía que tenía condiciones. Hasta que llegaron las esperadas zapatillas de punta. Me esforzaba y entrenaba cada vez más pero vivía con problemas: dolores de rodilla, cintura, tendinitis en los tobillos, graves contracturas cervicales y dorsales, etc. Vivía en el kinesiólogo y lo peor de todo es que para todo el mundo eso era “normal”.

Más allá de lo físico cada vez disfrutaba menos bailar ya que me costaba mucho incorporar la técnica y en verdad sentía el cuerpo muy incómodo con ella. En ese momento no podía explicarme qué era y pensaba que seguramente debería entrenar más.

Ahora que lo pienso, lo que me incomodaba era esa sensación de cuerpo fragmentado, todo hacía mucho esfuerzo y por separado. No había cuerpo sino pedazos: un pie, un brazo, un torso… verdaderamente incómodo porque no somos robots. Igualmente mi intuición me decía que las cosas deberían ser diferentes y buscando encontré esta maravillosa forma de percibir el cuerpo, aprender a bailar, cambiar el modo de relación con nuestro cuerpo que por supuesto repercute en todo lo demás que hagamos.

Encontrar este camino fue encontrar la naturaleza y el arte. Por un lado, desde lo físico se sanaron los problemas. ¿Por qué? Porque se tratan las causas y no solo las consecuencias. Los problemas eran posturales y adquiridos: muchas zonas del cuerpo híper-exigidas y otras totalmente abandonadas. Lo “mágico” de esto es que corroboramos que el cuerpo entiende más que la cabeza; que detrás de toda nuestra arquitectura desalineada se encuentran nuestros miedos, nuestras obsesiones, nuestro temperamento. Cuando comenzamos a depurar el cuerpo la mente también lo hace. Así que no estaría mal decir que es un trabajo que empieza curando al cuerpo y termina curando el alma. Por el lado de la danza creo que más allá de la salubridad que propone que termina generando resistencia y belleza a simple vista, la danza que aquí se plantea es una danza “real”, con un pulsar, con algo que es más que ciertos pasos que siguen un cierto ritmo. Va más allá porque está planteada desde la totalidad. Por eso en verdad se acerca mucho más al arte que el método tradicional de la danza clásica.

Además de la danza clásica y el trabajo de alineación, el método nos ayuda a pensar con una lógica más integrada, más económica y más perceptiva con lo que nos pasa y nos rodea. En este momento mi vida está dedicada al teatro pero la forma de encarar una obra, crear un personaje, armar una puesta en escena, hasta un vestuario o lo que sea; incluso también para escribir se llena de ésta lógica: la de soltar todo lo que hay de más, establecer prioridades, trabajar por etapas, ir de lo simple a lo complejo… aprender cuando hay que esperarse y cuando hay que jugarse y seguir casi a ciegas a los demás.

Fernanda Ganz

Galand, Roxana. (2015). Huellas de otras danzas (testimonios de alumnos). En Naturaleza de la fuerza en el cuerpo y la danza

Acerca de Naturaleza de la Fuerza en el Cuerpo y la Danza