¿Cómo nombrar esta experiencia? , testimonio de Mercedes Claudeville
El siguiente testimonio pertenece a Mercedes Claudeville, alumna y docente del sistema NFCD. Fue publicado por primera vez en el libro “Naturaleza de la Fuerza en el Cuerpo y la Danza”, de Galand, Roxana. (2015). Capítulo: Huellas de otras danzas (testimonios de alumnos).
En su relato, Mercedes relata cómo desde que se acercó al sistema NFCD, la práctica transformó profundamente su experiencia de la danza y el vivir: “...pude nombrar lo que me incomoda. Desde ahí, pude preguntar, observar. Desde ahí, sentir lo que me duele, lo que amo, lo que ando buscando. En la danza comienza el viaje. Soltar, ablandar, observar lo que es, aceptar”
Testimonio Completo de Mercedes Claudeville:
Un desde donde reiniciar,
un aceptar una posibilidad de intervenir,
un lugar en el que encontré carne/ un poder nombrar para transformarlo todo.
Para sanar.
Un hacia lo que viene, hacia lo que fue, hacia lo que es un estar sobre los pies.
Un encontrar mis pies, para poder ser.
Un primer deseo de conocer/ unas ganas locas de vivir. De ser.
Un no poder. Desconfiar unas ganas de agradecer,
un volver a intentar/ Un aprender a observar,
una trama.
Una posibilidad real de intervenir-me. De ocuparme de mí.
Una posibilidad de acción. Una posibilidad real de olvidar-me. De no ser tan importante
¿Cómo nombrar esta experiencia? ¿Cómo escribir sobre esta práctica?
Es un viaje muy feliz. Que me tiene cerca de mí
es un poder nombrar, es estar perdido: Entrar en tu materia. Pensarte como una red
Sentir esas fuerzas que te constituyen y desde la amabilidad y con herramientas intervenir. Y después, después son torbellinos. O mareas. O silencios. Creo que esta propuesta es infinita, inmensa, extrema y simple. También creo que invita a la experiencia.
Cada fibra imaginando
EN LA MATERIA, en mis tejidos, en los tejidos, en todos los hilos.
EN LA MECÁNICA, en mis modos de hacer.
Son capas y capas de capas que uno va atravesando. Creo que la intuición me acercó a su propuesta, un impulso por sanar me dejó cerca de este material, cerca de Roxana. Desde ahí pude nombrar lo que me incomoda. Desde ahí pude preguntar, observar. Desde ahí sentir lo que me duele, lo que amo, lo que ando buscando. En la danza comienza el viaje. Soltar, ablandar, observar lo que es, aceptar.
En ese primer momento recuerdo el placer de ablandar la voluntad, el corazón, el pecho, el miedo, la intención, los glúteos, los muslos, el deber ser, lo trunco, la panza, el diafragma, los intestinos.
Olfatear ese borde del soltarse y el abandonarse; que el ablandar no es fugarse. Al mismo tiempo me acuerdo de ese primer deseo de fortalecer-me, armar estructuras, ser más fuerte para poder soltar-me. Por primera vez siento que esas fuerzas no lastiman. No bloquean sino que drenan, pulsan, nutren.
Capas y capas de capas. Soltar, fortalecer, caer por mis huesos, encontrar mis pies y desde mis pies empujar. Conectar. Entonces es desde este sentir que voy aprendiendo a danzar- surfear. Conceptos que se filtran hacia todos los planos simultáneamente, tironeando. Conceptos que aparecen como deseos que revelan enredos, que invitan a un nuevo gesto. Gestos que te impregnan. Focos para poder permanecer en el temblor, que van haciendo huellas, que te proponen nuevas rutas para estar en viaje.
Mercedes Claudeville
Este testuimonio es una cita del Libro Naturaleza de la Fuerza en el Cuerpo y la Danza
Galand, Roxana. (2015). Huellas de otras danzas (testimonios de alumnos).
En Naturaleza de la fuerza en el cuerpo y la danza (pp. 277-278)